lunes, 6 de mayo de 2013

Posted by Ródenas 50 Aniversario On 6.5.13
Con motivo de la celebración del 50 aniversario del Colegio Obispos García-Ródenas, quiero darle las gracias al que es hoy su director, Don Juan Matías, por “muchos motivos” que describiré después, pero sobre todo por la oportunidad que nos brinda de poder expresar cómo ha sido el paso por el centro a tantos antiguos alumnos como deseen participar.
La niña de la foto soy yo, Cati, una de aquellas afortunadas alumnas que tuvo el privilegio de que el inicio de sus estudios primarios coincidiera con la inauguración de este colegio, un acontecimiento muy grande e importante por aquellos días. Dicho colegio, construido en la misma calle donde nací, fue para mí un segundo hogar y tengo que resaltar que allí me sentía como en casa.
Valoro mucho la profesión vocacional del maestro y la responsabilidad tan grande que tienen junto a los padres en la educación de nuestros hijos. De todos es sabido que ellos son la generación del futuro. En mi opinión, la educación siempre ha sido y será una continua y laboriosa cadena que hay que cuidar, potenciar y fomentar día a día desde la más tierna infancia hasta el final de la vida.
Le doy gracias a Dios por cada una de las maestras que con su trabajo y esfuerzo contribuyeron en mi educación y a quienes nunca podré olvidar. Cuatro son a las que voy a nombrar, pues las tengo más presentes ya que fueron aquellas con quienes pasé por mi primera etapa escolar. Aunque no me acuerdo muy bien del orden en el que me dieron clase, sí que las recuerdo con gran cariño.
Doña Paquita, Doña Angelines, Señorita Mari y Doña Laura. Ellas me animaban cada día a seguir esforzándome, pues confiaban en que podía alcanzar metas más altas e incluso llegaron a insistir a mis padres que no dejara los estudios porque veían que tenía posibilidades de llegar lejos. Por ello desde aquí les doy las gracias. El contacto que mantuve con ellas, aunque tal vez un poco rígido, fue siempre bastante bueno, transmitiéndonos valores como el respeto, la responsabilidad, la obediencia…
Después de hacer dos años consecutivos 7º y 8º y casi terminado el curso, finalmente no me examiné y me puse a trabajar. No culpo a nadie, pero fueron años de mucha demanda de trabajo en la fábrica de conservas de Bullas y casi todas las compañeras nos dejamos influenciar por el campo laboral. Más tarde hice un examen para conseguir el certificado de Estudios Primarios. Con tristeza tengo que decir que con ese certificado puse fin a aquella etapa escolar.
De nuevo paso a los buenos recuerdos…
Para empezar no me puedo pasar por alto la pregunta que nos invadía a los niños y niñas de entonces, pues desconocíamos cuál sería el motivo de no poder compartir las clases. En una edad como la adolescencia creaba entre nosotros una barrera muy grande que a mí, personalmente, me costó superar. Recuerdo la que se armaba cuando por cualquier motivo teníamos que entrar en una clase de niños... Ellos eran más espontáneos, nos acosaban a piropos,… ¡cómo nos sacaban los colores! Pero es que no sólo no compartíamos las clases, sino tampoco el patio, los juegos, el diálogo, etc. Cuando quedábamos amigos y amigas casi lo teníamos que hacer a escondidas, como si de algo prohibido se tratase. Incluso estar juntos en presencia de maestros y padres era algo extraño para nosotros. Recuerdo que las clases de las niñas estaban arriba y las de los niños abajo, y para pasarnos recados lo hacíamos con ayuda de las cuerdas de las persianas, a través de las cuáles les mandábamos notas escritas en papel. Como los niños jugaban al frontón en un patio donde ahora queda la biblioteca, nosotras desde arriba nos asomábamos por las ventanas, que estaban tan ocupadas que corríamos peligro de caernos abajo.
Al recordar todo aquello es difícil de creer que ocurriera, viendo cómo se ha evolucionado en este sentido y cómo actualmente las clases son mixtas y se considera algo tan normal.
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efiriéndome ahora al material que hoy utilizan tanto el maestro como el alumno he de apuntar que han evolucionado muchísimo ayudando a que los progresos en el aprendizaje sean más rápidos. No hay más que comparar las mochilas tan pesadas que hoy llevan nuestros niños con las carteras tan ligeras de peso que llevábamos aquellos años. Nuestros materiales eran Enciclopedia 1er, 2º o 3er grado, cuadernos de caligrafía, cálculo o problemas que conservábamos con tanto esmero de los números 1 al 10 todo el curso, el plumier de dos pisos de madera, lápices, bolígrafo, colores, compás, reglas, escuadra, goma, sacapuntas, cuentos, cuaderno para deberes, todo en una cartera que con tanta ilusión esperábamos de los Reyes Magos para tenerlo todo dispuesto cuando empezara el curso. Pero claro, cada día llevábamos sólo aquellas cosas que íbamos a necesitar.
Con la Reforma Escolar tuvimos que adaptarnos a los nuevos métodos de estudios que nos costaba asimilar. Fue en la última etapa que pasé por el colegio y no tengo grandes recuerdos de ella.
También tengo que añadir la competitividad que había entre compañeras para ocupar los asientos delanteros de la clase, que sembraba una gran rivalidad entre nosotras. 
Los juegos que compartíamos con nuestras amigas en el recreo o tiempo libre entre clases eran muy sencillos. ¡La de horas que podíamos pasar con una cuerda jugando a los dubles, qué fácil era moverla de un lado al otro y la de niñas que podíamos participar a la vez!  Otros juegos eran una pelota, un trozo de elástico, una tajuela de mármol con la que jugar al chisqué, unos huesos de albaricoque o piedras para echar unas tres en raya, unos cromos, el pillao, la piola, hacer teatro, trabalenguas, adivinanzas,… Para las más lanzadas estaba el baloncesto. Como actividades más excepcionales estaban la gimnasia rítmica y los bailes regionales, que se preparaban para actos públicos y se desarrollaban en el campo de fútbol que se encontraba al lado izquierdo del colegio. También íbamos a cantar villancicos al cine por Navidad.
También se hacían manualidades como coser y bordar en punto de cruz aquella bolsa para el pan o aquel trapo para el cántaro del agua.
De vez en cuando también hacíamos nuestras escapadas lanzándonos a la calle y metiéndonos en aquellos huertos que lucían frente al colegio a coger unos albaricoques: ¡Qué buenos estaban! Alguna vez tuvimos que salir corriendo sorprendidos por el guarda.
La orilla de la acequia era otro lugar de encuentro: el ver el agua correr, saltar de un lado al otro, las tijeretas que por allí corrían,… todo era un pasatiempos y un recreo.
Hacíamos excursiones a La Rafa para ver los gusanos de seda, cómo se alimentaban, cómo hacían el capullo,… aquél laborioso trabajo tan delicado que tanto nos maravillaba. Nos quedábamos embobadas viendo algo tan interesante.
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lguna vez que otra también visitábamos el río. El centro para quedar con los amigos era el Colegio y el Paseo de la Murta y de allí nos dirigíamos a la Rafa a pasar toda la tarde correteando y dando brincos.
Creo que nunca monté en autobús para salir de excursión.
¡Y cómo no recordar el famoso comedor! A mi madre le vino como anillo al dedo pues pensó que sería la solución para nuestros problemas a la hora de comer, ya que yo era algo caprichosa con la comida. Allí era toda una fiesta colaborar en poner y quitar la mesa: plato llano, plato hondo, cuchillo y cuchara a la derecha, tenedor a la izquierda, vaso de agua y servilleta, situado según creo recordar en donde actualmente se encuentran los despachos. Con una cocinera tan buena como teníamos y el amor que ponía en la preparación de los platos se me fue abriendo el apetito. Todavía recuerdo el olor que subía hacia arriba por aquel pasillo tan largo a esos macarrones con tomate que sabían a gloria. Fue en esa etapa donde empecé a probar alimentos nuevos que nunca antes había comido mejorando la relación con mi familia, a la que ponía de los nervios al escucharme decir “eso no me gusta” sin haberlo probado siquiera.
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especto al trabajo en el aula, la colaboración que el alumno tenía con el maestro era ejemplar. Nos encargábamos del orden y la limpieza de nuestra clase. Recuerdo ese suelo rojo al que le dábamos un día y otro con aquella escoba de trapo hasta hacerlo brillar como un espejo o el cultivo de las plantas incluso en vacaciones. Desobedeciendo a nuestras madres y maestras los fines de semana  que nos encargaban regar las plantas, más de una vez nos dejábamos acompañar de algunos “amigos” para jugar por allí un rato. Pero nuestras madres que eran sabias, cuando calculaban que tardábamos más de la cuenta, salían en nuestra busca y más de una vez tuvimos que salir corriendo o a escondidas, o dejar a algún amigo encerrado y volver más tarde a abrirle.
Recuerdo con cuánto amor, alegría y cariño cada año, en el mes de mayo, recibíamos a nuestra madre del cielo: La Santísima Virgen de Fátima, a la que se abrían las puertas de par en par en nuestro colegio y en un lugar mucho más especial, en nuestros corazones. Con gran gozo le preparábamos aquel bonito altar en el que todos participábamos cuidando cada detalle. Resplandecía como una reina en medio de aquellas flores tan bonitas que cada uno buscaba y recogía como podía. No recuerdo que hubiera ninguna floristería, pero sí que habían unos hermosos huertos muy cercanos al colegio en lo que ahora es el parque de enfrente y a lo largo de toda la orilla de la acequia tras el Camino Real. Y ni cortas ni perezosas allá que íbamos a pedir flores (y otras veces a quitarlas a escondidas por las orillas de las tapias). Vamos, que a la Virgen nunca le faltaron aquellos grandes ramos de celindas blancas que parecía esperaban florecer para mayo con ese olor tan espectacular. Ni aquellos ramos de rosas de todos los colores. Ni azucenas, ni claveles,… Todas las tardes nos reuníamos todos en presencia de la Virgen durante unos minutos antes de salir hacia casa con mucha devoción. La obsequiábamos con nuestras inocentes oraciones, con el rezo del Santo Rosario, con plegarias, y con cantos que nunca he olvidado (a veces salidos de tono) y que siempre han sido actuales. Para empezar cantábamos “Venid y vamos todos, con flores a María”, “El trece de mayo”, “La salve”, “Mientras recorres la vida tú nunca sólo estás, contigo por el camino Santa María va”,… y siempre terminábamos cantándole “Adiós Reina del Cielo madre del salvador”,…  ¡Qué bonitos recuerdos!
Con mucho cariño siempre he guardado la única fotografía de grupo que poseo y que de vez en cuando me gusta revisar. A pesar del paso del tiempo parece que fue ayer. Aunque cada una de las aquellas niñas que figuran en la imagen haya escogido diferentes caminos, dondequiera que nos encontramos no nos negamos el saludo y esa sonrisa en recuerdo de aquellos días. Hemos sabido conservar la amistad y el cariño de aquella etapa tan importante para nuestras vidas.

El que figura en la foto es Tomás, mi marido, antiguo alumno de las escuelas viejas. Él  y yo nos conocimos en el Ródenas, donde empezamos una bonita relación de amistad que poco más tarde nos llevó al noviazgo. Tras unos años donde nuestro amor se puso a prueba para ver si era el verdadero, nos dimos cuenta de que estábamos hechos el uno para el otro y llegado el día 20 de agosto de 1978 recibimos el sacramento del Matrimonio, y fruto de él nacieron nuestros tres hijos Mª del Pilar de 33 años, Tomás de 29 y Esteban de 23.

Muy recién casada, todavía sin hijos pero embarazada, empezó a preocuparme la responsabilidad que tenemos los padres con respecto a la educación de los hijos. Pronto llegó a mis oídos la noticia de parte de Don Julián Torrecilla (por entonces sacerdote de Bullas) de que iba a dar comienzo un curso de Escuela de Padres en los salones del Club de la Juventud que se encontraba en el Camino Real, donde después estuvo la Guardería y que actualmente se encuentra casi en ruinas. Él mismo dirigía el curso. Semana tras semana nos reuníamos los miércoles y tratábamos temas de gran interés para la educación. Yo, que quería prepararme para ser una buena madre, encontré lo que necesitaba. Debió de marcharse pronto a Honduras donde permaneció varios años y allí quedó todo.
Desde aquí animo a madres y padres a acogerse con fuerza a todo aquello que les aproveche, que no cierren los ojos a aquello que sea positivo con respecto a la educación de sus hijos tanto a nivel personal como espiritual, ambos entrelazados, para seguir madurando intelectual y emocionalmente.
Llegado el día de apuntar al colegio a nuestra hija mayor tuvimos una pequeña duda de dónde llevarla, si a un colegio o a otro, ya que al vivir en el centro del pueblo cualquiera nos pillaba bien de lejanía. Pero pronto tomamos acertada decisión de que estudiara en el mismo colegio en el que lo hicimos sus padres.
Varios años después, como todas las madres del colegio, fui invitada por Don Juan Matías a participar en nuevos cursos de Escuela de Padres que él mismo organizó y preparó. A él le doy gracias por abrir de nuevo un camino que me llevó al Ródenas. A partir de ese momento todo mi ser se puso en movimiento, pues sabía que algo necesitaba en lo que se refería a la educación de mis hijos, pero no sabía donde encontrarlo. Ellos iban creciendo en una etapa diferente a la que lo habíamos hecho sus padres y necesitaban sobre todo nuestro cariño, aunque también nuestro apoyo, nuestra comprensión y nuestro consejo. Al colegio, que tanto bien me había hecho y que tan buenos recuerdos me traía, me dirigía ahora como si fuera una estudiante adolescente entradica en años para aprender a ser madre de unos hijos mayorcitos. La verdad es que lo necesitaba y aprovechando que mi marido estaba fuera por motivos de trabajo y tenía más tiempo libre, dediqué unos años a hacer varios cursos… Todo era nuevo para mí. Semana tras semana nos reuníamos estudiando unos temas que nos preocupaban a todos en general pero que personalmente, no sabía cómo afrontar. Tuve que trabajar y estudiar muchísimo. Supuso para mí un gran esfuerzo pero me gustaba hacerlo, pues los resultados a nivel familiar eran positivos.
Todos los del grupo coincidíamos con la preocupación por la educación. Poco a poco me fui dando cuenta de que yo también necesitaba aquello que quería transmitir a mis hijos y fue muy bonito desarrollarme en este ámbito por los frutos que en cada uno se manifestaban. Comprendí que para educar yo, también necesitaba seguir educándome. Reconozco que me gustaba lo que hacía porque me ayudaba a superar obstáculos, unos más grandes y otros más pequeños. ¡Cuántas cosas pudimos aprender unos de otros! De ahí lo que empecé diciendo al principio con respecto a la educación: “Que es una labor continua para toda la vida”.
Gracias, Juan Matías. Le doy gracias a Dios que se ha servido de tantas personas como tú a lo largo de mi vida para ir mostrándome en cada etapa lo que necesitaba, para no quedarme atrás, sino seguir continuando hacia delante aprendiendo a mirar el lado positivo de las cosas. Al mismo tiempo a Él también le pido por tantas personas como tú, que trabajan para mejorar en la enseñanza, por los padres y responsables en la educación, para que ésta cada día sea mejor.
Siendo los progresos académicos de nuestros hijos los más adecuados en cada etapa escolar, hemos tenido como gran recompensa el tener a nuestra hija mayor, Mª del Pilar, de maestra en dicho colegio donde ejerce amando su vocación, trabajando poniendo empeño y esfuerzo en esta etapa tan difícil por la que atraviesa la educación actual junto a sus compañeros de profesión, algunos de los cuáles ya fueron maestros suyos y a quiénes siempre ha guardado y guarda mucho respeto y cariño.
Tres somos las generaciones fieles al colegio donde hemos sido educados: nosotros los padres, nuestros hijos, y ahora también nuestros nietos: toda una familia. 




Y para finalizar, mi agradecimiento también a mi familia, mis padres y hermana, por la educación que de ellos recibí y que con ellos compartí. Nos dieron la vida y siempre han estado a nuestro lado.

   En esta foto aparecemos mi hermana Isabel y yo, a la edad de 6 y 10 años.

¡FELICIDADES A NUESTRO MARAVILLOSO COLEGIO EN SU 50 ANIVERSARIO¡






sábado, 27 de abril de 2013

Posted by Ródenas 50 Aniversario On 27.4.13

Aquí tenemos las fotos que D. Antonio Marsilla, uno de los primeros maestros de este centro y gran aficionado a la fotografía, realizó esa tarde. Muchas gracias, Antonio.

Todos los que tengáis más fotos podéis pasar por el colegio con un pen-drive o cd-rom. También podéis probar a enviarlas por correo electrónico a 


colegiorodenas50aniversario@gmail.com


Encuentro antiguos alumnos y maestros - Cámara 2

jueves, 25 de abril de 2013

Posted by Ródenas 50 Aniversario On 25.4.13
¡Felicidades! a todos los que celebramos el 50 aniversario de nuestro Colegio “García Ródenas”.

Hace unos días, me encontré con unas alumnas que tuve los primeros años de mi estancia en este centro; por las cuentas que hago han pasado ya unos añitos pero la verdad es que los llevan muy bien. Y como siempre me dio mucha alegría el poder saludarlas y charlar un ratico con ellas. Es lo que nos pasa a los maestros cuando nos encontramos con antiguos alumnos que hace tiempo no hemos visto. 

Hablamos de distintas cosas, pero enseguida, ¿cómo no? salió el tema del aniversario del colegio. Me llamó la atención lo bien informadas que estaban de las actividades y de todo lo que rodea a esa celebración. Me dijeron que cómo no había escrito nada en el blog y que podría contar algunas cosillas después de estar tantos años en el colegio. Les hacía ilusión que escribiera algo. No les dije que sí, sólo que lo pensaría… Era cierto que después de 31 años algo habría para contar…

Y sin pensarlo demasiado, aquí van estas líneas.

Como muchos sabéis, no soy bullero ni murciano aunque algunos me vean toda su vida por esta tierra. Soy de Asturias y llevo aquí desde el 1 de septiembre de 1980 y hasta el 31 de agosto de 2011 que me jubilé, ejercí mi profesión de maestro en este pueblo, ¡31 años en Bullas! ¡casi nada! 

Bullas no fue mi primer trabajo en esto de la enseñanza, ya había hecho mis pinitos en otras provincias como Gerona, Las Palmas de Gran Canaria, Asturias, lo que me sirvió como experiencia para empezar esta nueva etapa y adaptarme al funcionamiento del nuevo centro sin ningún problema y, así empecé a trabajar en la 2ª etapa de E.G.B. 

Tengo gratos recuerdos de estos años trabajando con los mayores. ¡Qué clases tan numerosas! ¡Hasta 44 ó 46 niños/as! A pesar de tener en algunos grupos tantos alumnos se podía trabajar y los resultados no creo que fueran peores que ahora… ¡Ah! Teníamos alumnos de hasta 15/16 años.

Al llegar a Bullas todo era desconocido para nosotros. Pero eso no fue motivo para sentirnos solos, hemos tenido la suerte de dar con unos compañeros y vecinos entrañables que nos acogieron desde el primer momento con todas las atenciones y cariño. Los recuerdo aquí: D. José, Dª Mª Carmen, Dª Susana, D. Rafael, Dª Laura, D. José Pérez, Dª Juana, más tarde D. Cristóbal, la Sra. Josefa, Dª Loli (Colegio Artero), Mª Carmen, Angelita, D. Francisco y Maruja, etc. Siempre les agradeceremos su hospitalidad y cercanía.

Al principio hubo que adaptarse a la nueva vida que estábamos comenzando, era prácticamente todo nuevo: el centro, los compañeros, los vecinos, cualquier acontecimiento: comuniones, bautizos, santos, las comidas, etc., etc.

Y ya que digo “comidas”, recuerdo una anécdota al poco tiempo de llegar, en la celebración del santo de un compañero en el bar de la Sociedad de Cazadores, cuando en medio de los aperitivos y entremeses viene el camarero con un cesto de esparto lleno de habas y las va dejando a lo largo de la mesa. Mati y yo nos miramos extrañados y expectantes a ver que se hacía con aquello. ¡Vaya! Tardó la gente en dar cuenta de las habicas… ¡Anda!, la gente se come eso… pero si en Asturias se echan a los animales, le decía yo a Mati. Ese día las probamos, pero sólo eso; ya con el tiempo nos fuimos acostumbrando y ahora nos encantan…

El colegio García-Ródenas, ha sido “mi colegio especial”, en él pasé muchos años y conocí a muchas personas y en él pude realizar muchos de mis sueños como profesional y ejercer mi vocación.

Aparte de enseñar las distintas asignaturas, siempre tuve especial interés en inculcar a mis alumnos valores como la amistad, el respeto, la educación, el orden y la limpieza en el trabajo, etc. Así es que en más de una ocasión el tiempo de clase lo dedicábamos a hablar de estos temas. Seguro que si hay algún alumno que pasó por mis clases y lea esto, lo recordará.

Siempre consideré que el trabajo de un maestro, llegaba un poco más que enseñar unos conocimientos y que los alumnos salieran académicamente bien preparados; consideraba casi como un deber, enseñarles y a veces corregirles, ciertos comportamientos y aptitudes. A propósito de esto, solía recordarles muchas veces que...”si queremos vivir en sociedad y que nos respeten otras personas debemos de ser respetuosas con ellas” y que “en los detalles más sencillos mostramos lo que somos, y a veces… sin darnos cuenta”.

Cuando empecé a trabajar en el Ródenas, me llamó especial atención lo prematuras que eran algunas de las crías de 12, 13 y 14 años, en esto de los amoríos; las nenas venían acompañadas de sus amores a la escuela, a la hora del recreo tenían sus visitas y a la hora de la salida, allí les esperaban de nuevo sus “romeos”. Eso sí que era amor… 

¡Ah! Y al poco tiempo, según me comentaban, los “niños” pedían permiso para entrar en las casas de sus chicas. Supongo que para la mayoría de la gente, esto era lo normal, pero para mí me resultaba muy extraño porque yo jamás lo había visto ni vivido.

Recuerdo mis primeros años en el colegio, cuando había Gimnasia (E.Física) y hacía buen tiempo, salíamos de marcha al Castellar, al Pequeño Benidorm, al nacimiento de la Fuente del río Mula, etc. La Rafa era el lugar que más utilizábamos para realizar las diferentes actividades y ejercicios de Gimnasia: hacíamos circuitos, saltos de longitud y de altura, carreras de velocidad, juegos de habilidad y destreza, etc. Y sobre todo, como todavía me recuerda algún exalumno, los partidos de baloncesto y de futbito después de las 5, al terminar las clases, era cosa importante para ellos.

La falta de material era total, no teníamos nada más que un plinto, una colchoneta (que era el suplicio para algunas crías, incapaces de dar la voltereta a pesar de poner todo su empeño) y dos o tres balones de goma, uno de fútbol y el resto de baloncesto. Seguro que muchos lo recordaréis, así como nuestra “pista polideportiva” que utilizábamos cuando el mal tiempo nos impedía salir al patio o ir a La Rafa.

Esa pista… no era otra cosa que la sala donde estaba ubicado el antiguo comedor; para los que no conocieron esto, este espacio lo ocupa hoy la secretaría y la sala de profesores. 

Festivales de Navidad, desfiles de carnaval, viajes de estudio, salidas y visitas culturales, fiestas final de curso, celebraciones como el día de La Paz, la semana cultural, natación, escuelas viajeras, comidas en la Rafa con alumnos y padres, etc., etc., han ido sucediendo año tras año y en los que el tiempo y el trabajo dedicado a estas actividades era largo y costoso, pero la ilusión, el esfuerzo y el compromiso podían con todo.

Recuerdo con especial simpatía “La fiesta del Grate” ¡Cuánto tiempo nos llevó preparar las casetas..! Fue una actividad muy bonita en la que disfrutamos tanto alumnos como padres y profesores. y el “Zacatín solidario”, mercadillo que organizaron las compañeras de Infantil para recaudar fondos para Haití. 

Revivo la agradable sensación de aquel tiempo donde el buen clima en el colegio y las buenas relaciones entre los compañeros lo hacía todo más fácil. Creo que así continúa y fruto de ello es todo lo que están trabajando profesorado y padres en la celebración del 50 aniversario del colegio. 

No quiero terminar este relato sin contaros una pequeña anécdota que me pasó en una clase cuando recibí la visita de la Inspectora. Era habitual que los Inspectores entrasen en las clases e hiciesen algunas preguntas a los alumnos, mirasen las libretas, etc. En mi clase la Inspectora preguntó a un niño si conocía alguna poesía y ¡claro que sabía poesías! Pero fue a recitar la más adecuada a la situación…

Entre otros versos decía:


Eres alta y buena moza
pero no presumas tanto
que también las buenas mozas
se quedan para vestir santos.


Creo que mi cara al oír tal poesía cambió de color al instante, la Sra. Inspectora, era efectivamente alta y estaba soltera. Seguro que D. José Gómez lo recuerda porque estaba presente. 

Decir que mis compañeros han sido muy importantes tanto en mi vida profesional como en mi vida personal, es algo que muchos lo saben y es cierto. Por eso, he sido y me siento afortunado de haberles conocido, de trabajar y compartir con ellos experiencias e ilusiones, de la amistad y del cariño que me han regalado, etc., etc. Gracias por todo.

El día de mi jubilación me acordé de muchos de vosotros y la verdad que me hubiese gustado haber podido disfrutar de vuestra compañía, pero no pudo ser… seguro que nos veremos en otra ocasión.


Quiero mostrar, también mi agradecimiento a D. Jesús López y a D. Juan Matías por confiar en mí para formar parte de sus equipos directivos, como secretario, durante 17 años.

Y para terminar me gustaría escribir el nombre de muchos de mis alumnos y sobre todo de mis compañeros para mostrarles que guardo un afectuoso recuerdo de cada uno. Como esto es muy difícil sirva este abrazo que os envío y que espero daros personalmente el próximo día 19.

Luis Barrial Rivera




sábado, 20 de abril de 2013

Posted by Ródenas 50 Aniversario On 20.4.13
Aquí tenemos las fotos que nuestra compañera Elvira realizó durante toda la velada. Muchas gracias, Elvira.

Todos los que tengáis más fotos podéis pasar por el colegio con un pen-drive o cd-rom. También podéis probar a enviarlas por correo colegiorodenas50aniversario@gmail.com

Encuentro de antiguos alumnos y maestros
Posted by Ródenas 50 Aniversario On 20.4.13
Nací en Junio de 1962, por lo que este año cumplo 51.

Mi colegio fue "El Rodenas" se me amontonan recuerdos y algunos no logro encuadrarlos cronológicamente en el tiempo (cosas de la edad). Pero es cierto que puedo decir ¡Aquellos maravillosos años!

Recuerdo las aulas, los maestros y maestras, Don .. . Dña..... Srta..... como les llamábamos entonces: Srta. Maricarmen, Doña Maricarmen, Don José, Don Trinidad, Doña María Dolores, Don Salvador, Don Pedro, otro Don Predro, Don Lucio, Don Fulgencio,Don Juan de Lengua, Don Juan de Francés, Don Luis "el cura". De todos y cada uno de ellos tengo un recuerdo muy particular, que hoy con el paso del tiempo me agrada enormemente recordar.
Tengo un especial recuerdo de los que he tenido conocimiento de que ya no están entre nosotros.
Don Salvador: Recto y firme a la antigua usanza, del cual aprendí mucho, sobre todo esfuerzo y disciplina, mi recuerdo con cariño y respeto para él.
Don Trinidad, alguien me dijo que también nos dejo. Amable, gentil , buen maestro.
Don Luis, "el cura" mucho mas que un maestro de religión. Su trabajo en los colegios no se ceñían a lo religioso meramente (labor que hacia), fue el maestro de los viajes de estudios, queda testimonio de ello con sus películas , afición que gracias a ella hoy tenemos cientos de imagenes. Viajes de los que muchos disfrutamos gracias a su compromiso con los padres, de que nos cuidaría y "vigilaria".
Pero quiero resaltar su gran empeño en que los chicos/as salieran fuera a estudiar (No había otra opción ) en Bullas cuando en los años 70 se terminaba 8º de E. G.B. se terminaban los estudios.
Es sabido por muchos el interés que D. Luis ponía, salia casa por casa, lo tenia como algo personal, donde sabía que los padres no tenían pensamiento de que sus hijos fuesen a estudiar, acudía el a convencerles y explicarles lo importante que era, y de hecho muchos así lo entendían, claro lo decía "el cura". Por ello y por cada uno de los que gracias a él seguimos estudiando, GRACIAS Don Luis, siempre le recordaremos.
Yo particularmente tengo un recuerdo intensamente especial para el, debido a que en 7º de E.G.B. conocí al que hoy es marido José Luis "el hijo del veterinario". Don Luis siempre nos decía estos dos se llegarán a casar, ¡que satisfacción sería para mí estar en la ceremonia". Tras muchos años de noviazgo el 8 de Agosto de 1987 Don Luis asistió como celebrante a ese momento que un día parecía tan lejano, ofició la ceremonia y cierto es que en su rostro durante toda ella, se veía la alegría de ese momento al que el también había contribuido.

Don Fulgengio alto, serio, imponía, cuando el entraba en la clase "no había tutia", silencio absoluto hablaba el maestro. Recuerdo muchas anécdotas con él, sobre todo con el tema de una cartilla de puntos que nos dio para controlar nuestras "maldades". Cada vez que nos portábamos mal nos quitaba uno o dos puntos según su criterio, si coincidimos el día del encuentro (espero que así sea) le aclarare unos cuantos puntos que le quitaba a otra persona por hechos mios (aunque sinceramente creo que lo sabia).

Don Pedro (el de las tablas de equivalencias) ¡pero que cruel era! le tenia un enorme cariño, en el paso de los años hemos coincidido varias veces en Murcia, siempre hemos charlado y hemos recordado aquellos tiempos, cierto es que hace tiempo que no le vemos.
Don Lucio, hace poco coincidimos en una terraza en Cehegin (creo que es su pueblo) nos sorprendió gratamente que se acercara a nosotros y charlamos un rato, recordamos "cosillas" y nos reímos, espero verle D. Lucio.
Dña Maricarmen y Don José Gómez , son de Bullas, est´s dicho todo. Maestros que nacieron para serlo, creo que siguen viviendo aquí porque crecieron con nosotros, se hicieron Bulleros con su trabajo y aun cuando les veo pienso que son de Bullas.
Mi suegro Pepe "el veterinario" hombre de carácter clásico apelaba a Don José, amigo suyo, para que sus dos hijos mayores se cortaran el pelo, alguna vez presencié el tema, ahora en mi casa cuando lo recordamos nos reímos.Tenían unas melenas rubias nada acorde con los gustos de su padre.
Espero encontrarnos con todos, y lo que seria muy largo escribir, hablar con ellos un ratico y recordar muchas , muchas cosas.
LOS ALUMNOS, me acuerdo de todos sobre todo los de 8º, en el salón de mi casa tengo la foto típica de la escalera, ji ji ... !que pintas! algunos hasta tenían pelo, otros no tenían tripita cervecera, pero todos teníamos la ilusión de la juventud.
Cuando miro la foto, no hay ni un solo compañero que no me traiga buenos recuerdos, es cierto que con el tiempo dejamos de vernos o se enfría la relación o simplemente no la hay, pero fuimos en su día parte de un grupo y a mi me gusta recordarlo.
Tengo que decir que de aquellos años tengo tres grandes amigas, que ni el paso del tiempo ha enfriado nuestro cariño. Sí es cierto que seguimos estudiando juntas, y todos los años, por lo menos una vez, nos reunimos con nuestras familias, es estupendo, espero que podamos seguir así hasta que las fuerzas nos lo permitan. Quiero desde aquí enviarles también mi cariño y decirles que espero verlas en el encuentro de 50 Aniv.
Ana Amor. Sole Fernandez. Poli Fernandez.
No quiero cerrar este pensamiento pasado a papel sin hablar de un alumno Francisco José Fernandez Gonzalez "el lagarto" hermano de José Luis (y mio). Esta claro que el próximo viernes estará con nosotros, como lo hacía en cada fiesta (yo voy aunque sea con el mono verde, y si tengo que arreglar un enchufe aquí están los alicates) los que lo conocieron saben de lo que hablo, y que así sería. Sé que compañeros tuyos tendrán un pensamiento para te este día de celebración. Yo lo tengo "lagui".
Gracias a todos los que han pasado por este colegio ha perdurado en el tiempo, y ahora podemos celebrar este cumpleaños tan especial, gracias a los que no coincidí con ellos, profesores y alumnos por pertenecer a el, gracias a los que coincidí, y cómo no GRACIAS, a los que actualmente forman parte "del Rodenas" y han trabajado para que este evento se pueda disfrutar por todos, en especial a Juan Matias que es visible su interés y dedicación hacia este colegio.
Muchos, muchos, muchos besos a todos porque somos muchos , los que estamos, y los que no, pero sobre todo en un momento de nuestra vida HEMOS
ESTADO.
----YO FUI AL RODENAS---

jueves, 18 de abril de 2013

Posted by Ródenas 50 Aniversario On 18.4.13
Leyendo muchos de los comentarios de los antiguos alumnos de este colegio, he sentido la necesidad de escribir algo yo también:

Estudié en este colegio hace ya muchos años, pero parece que fue ayer...
Mis maestros, Doña Mª Carmen, Doña Laura, Don Lucio y mi inolvidable Don Fulgencio con sus clases de historia y geografía.

Mis compañeros, con los que aún tengo relación, mi viaje de estudios a Andalucía y muy buenos momentos que nunca se olvidan.

Después he tenido otra etapa de mi vida importante en este colegio, como madre de alumnos. Mis hijos también fueron al Ródenas.

Desde siempre me gustó participar en todo lo que se organizaba (madre delegada, AMPA, escuela de padres, etc).

No se nos olvidarán esas comidas de convivencia en La Rafa donde tanto frío pasábamos y nos divertíamos tanto preparándolo todo.

O las fiestas de fin de curso, con las polémicas entre las madres por la ropa de los niños y esos sacos interminables de bocadillos que preparábamos con tanto cariño.

Ahora, mientras escribo y voy recordando, siento que este colegio es una parte muy  importante de mi vida.

No me quiero despedir sin mencionar a algunos profesores de mis hijos, como Juan Matías que ponía todo su empeño en que los niños se portaran bien y no hablaran tanto.

Y la maestra Elvira con su forma tan dulce de tratarlos.

FELIZ 50 ANIVERSARIO de esta alumna: Ginesa Fernández Muñoz.

Posted by Ródenas 50 Aniversario On 18.4.13

La Señora María, cocinera del colegio durante algunos años.

Según me cuenta su hija Isabel, que también trabajaba en el comedor hace ya 36 años, la señora María era muy querida por maestros y alumnos, sobre todo los de la Copa. Ella siempre estaba pendiente del que comía poco para prepararle después un vaso de leche. Era una mujer muy amable y buena. 

Cuenta su hija que Don Salvador era uno de sus maestros preferidos y cuando cocinaba algo que a él le gustaba lo llamaba para que fuera el primero en probarlo. Yo la conocí fuera del colegio y puedo decir que era una mujer querida por todo el mundo.

Antonia Fernández Párraga